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Los ciudadanos gallegos en "más" riesgo de vida debido a la caza

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caza carretera-107-11-2015 - Hoy hubo una batida contra los jabalíes en esta zona. Particparon docenas de escopeteros armados con fusiles de largo alcanzce y cazaron en carreteras y vías públicas haciendo uso de la nueva ley de caza de Galicia que les permite cazar en todas las vías públicas e incluso carreteras asfaltadas.

Hemos demandado la presencia de la Guardia Civil porque esta batida, a pesar de realizarse en medio de tres pueblos, no estaba siqueira señalizada. Nos informaron los agentes de que "no era obligatorio señalizar la batida, bastaba con que los participantes llevaran ropas de alta visibilidad". Como es obvio, dicha precaución sirve de protección para  los que disparan, pero eso no sirve para nada en la protección de los demás ciudadanos.

A la vista de lo cual hemos realizado una nueva revisión de los apartados referidos a la "SEGURIDAD", de la nueva ley de caza de Galicia, así como a los asuntos que, sobre ella, están pendientes para protección de los demás gallegos que no somos cazadores, es decir el 2.700.000 que no cazamos frente a los 50.000 que, al parecer, sí lo hacen.

Esto es lo que, actualmente tenemos:

Primer asunto: Fecha 16 de marzo de 2015, O Valedor do Pobo emite la siguiente “Recomandación dirixida á consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas”:

Á vista do exposto, esta Institución, no exercicio da función atribuída no artigo 32.2 da lei autonómica 6/1984, formula á administración cinexética a seguinte RECOMENDACIÓN:

Debe desenvolverse pola vía normativa que estime procedente, o criterio interpretativo principal para considerar unha vía pública como zona de seguridade a efectos cinexéticos.

Asemade, semella oportuno impulsar o procedemento de declaración dun terreo como non cinexético para os efectos establecidos no artigo 37 da lei 13/2013, de caza de Galicia.”

Con fecha 29 de abril d e2015, O Valedor do Pobo nos remite la siguiente información:

Coa data do 23 de abril, a Secretaría xeral da Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, remítenos o informe elaborado pola Subdirectora xeral de Biodiversidade e de Recursos Cinexéticos e Piscícolas. Sinala no mesmo que está a traballar no desenvolvemento regulamentario da Lei 13/2013, de caza de Galicia e tendo en conta a recomendación formulada por esta Institución o 16 de marzo pasado, vai a incluír unha
definición máis precisa sobre os aspectos contidos na nosa iniciativa”.

A día de hoy llevamos ya nueve meses de caza, dos meses de batidas al jabalí y casi un mes de caza menor, sin que se haya regulado este asunto y por consiguiente exponiendo a un peligro de muerte a todos los gallegos porque los cazadores se han apoderado de las carreteras para cazar. Ignoramos si se debe a una muestra de incompetencia de los legisladores, a un desprecio hacia las recomendaciones del Valedor do Pobo, o a que no se interesan por la seguridad de los ciudadanos, pero eso es lo que tenemos a día de hoy.

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atencion batidaSegundo asunto, hemos denunciado batidas cerca de los pueblos con cazadores disparando en las carreteras y hemos denunciado a la Consellería de Medio Ambiente la falta de señalización en las mismas para evitar que alguien, desavisado, se adentre en una zona de disparos. Dicha consellería no solo no ha actuado contra esta falta de advertencia y señalización sino que la justifica.

Esto dice la ley de caza al respecto:

Artigo 63.
Seguridade nas cazarías

7. Nas montarías será obrigatorio sinalizar os camiños de uso público que se internen na zona onde se desenvolva a actividade. No caso das batidas, o réxime de sinalización determinarase regulamentariamente.

8. Nas batidas, montarías e zapeos de raposo todas as persoas participantes deberán levar obrigatoriamente pezas de roupa de alta visibilidade que permitan ou favorezan a mellor visualización do/da cazador/a.

9. Quen sexa responsable da cazaría colectiva deberá adoptar as medidas de seguridade indicadas e calquera outra complementaria das anteriores que derive da especificidade do lugar ou cazaría concreta, e débeas poñer en coñecemento de todas as persoas participantes, as cales estarán obrigadas a cumprilas.

Es decir, admite en el apartado 7 que es necesario señalizar las batidas, pero que “… o réxime de sinalización determinarase regulamentariamente”. En definitiva, que sí es necesario pero que ya se determinará el cómo en el reglamento. Con lo cual están admitiendo, de nuevo, que todos estamos en grave riesgo de vida hasta que ellos decidan elaborar dicho reglamento. Como en el caso anterior ni siquiera han emitido una enmienda a la ley ni un artículo provisional para preservar la seguridad de los ciudadanos.

Deberían, al menos, aplicar el apartado 9 y obligar al “responsable da cazaría colectiva” a que adopte “...adoptar as medidas de seguridade indicadas e calquera outra complementaria das anteriores que derive da especificidade do lugar ou cazaría concreta…”.

Así lo demandaremos y, caso lo denieguen, plantearemos una nueva cuestión ante los órganos correspondientes.

Si se exije señalizar las monterías poco trabajo daba incluír las batidas. Esta ley, que copia casi todo de la anterior, parece haber servido solo para eliminar artículos que velaban por la seguridad ciudadana y si alguno de verdad se piensa reponer, dicen que solo lo harán con el reglamento. No parece sensato, y casi diríamos que es temerario o intencional, legislar sobre lo trivial y omitir lo fundamental, que es la SEGURIDAD.

Sospechamos que podría tratarse de un "experimento" con nuestra seguridad, por parte de la FGC en complicidad con la Xunta de Galicia, para amedrentar a los ciudadanos, que no salgan los días de caza, y posteriormente, en función del número de "accidentes" que ocurran, eliminar definitivamente estas medidas básicas de seguridad.

Quede patente el desprecio de nuestra administración hacia la seguridad de los ciudadanos, su laxitud en lo que respecta a una actividad tan letal como la caza, su tolerancia hacia los abusos de quienes la practican y su incomprensible generosidad, cuando de legislar se trata, otorgando privilegios a los cazadores en detrimento de los derechos y seguridad de los ciudadanos.