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De Caza

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batida08-08-02015 - Hace un par de días hubo batida, no era época, no la tenían programada, no había solicitado autorización pero se trataba de una oportunidad única de cobrar una codiciada pieza. Infringir la ética para ello, una vez más, era asunto al que ya están acostumbrados.
 
La ansiada pieza, al contrario que los indefensos corzos, jabalíes, conejos o zorros, se les venía escapando sistemáticamente, es más, los había puesto en la tesitura de ser ellos los cazados en sus constantes irregularidades, infracciones y desatinos que ponen en riesgo la vida de los demás ciudadanos con la sola utilidad de divertirse matando animales de la forma más ventajosa para ellos. ¿Cuántas veces les había frustrado la muerte de un animal cuyo disparo tenían asegurado dentro de un “refugio de fauna” o al lado de viviendas donde está prohibido cazar por el riesgo que representa para las personas? ¿Cuántas veces había sido más hábil que ellos en el monte llevando a los guardias a pillarles “in fraganti” cometiendo una infracción? ¿Cuánto dinero les había hecho gastar en pleitos por las amenazas y agresiones que, a falta de argumentos, utilizan contra quienes les impiden sus chulerías y abusos?

Como suelen hacer siempre,  ahora también tenían todas las ventajas, era la oportunidad del carroñero , del que solo juega con ventaja y protegido por el número y la superioridad abusiva, la pieza estaba debilitada por otro incidente, podían aprovechar para rematarla impunemente, sin riesgo, sin mérito alguno, con todas las ventajas de parte de ellos. Como les gusta hacer.

A sabiendas de la inmoralidad de actuar ese día, a sabiendas de la crueldad de remover heridas y confiando en que ellos y sus familias están inmunes a cualquier tipo de desgracia, se pasaron el recado de boca en boca para que no hubiera “responsables” a quienes  pedir cuentas y acordaron el punto de reunión. Poco les importaba el dolor de dos familias ni la desgracia que afecta, en estos desafortunados casos, a ambas partes. No buscaban consuelo para los afectados, allí solo se habló de odio, de venganza, de la jauría de cobardes que buscan sacar leña del árbol caído ( o que ellos creen que lo está). A las víctimas de los dos lados ni siquiera las nombraron, ni una palabra de consuelo, de comprensión, de solidaridad, iban a lo suyo. Y lo suyo es la violencia, matar, despellejar, la comprensión es cosa de maricones y no de machotes como ellos que matan sin pestañear.

jabaliComo es costumbre su batida contó con todos los ingredientes de siempre para justificar las muertes gratuitas y los animales que quedan destrozados en el monte, sin un pico, sin una pata o con las tripas fuera, agonizando durante días porque ellos se divierten disparándoles. También en esta ocasión intentaron disimular sus ansias de matar tras obvias excusas a las que ya nos tienen acostumbrados y que unas veces son el ”equilibrio” de las especies, otras el “exceso” de zorros que se comen gallinas, los daños de los jabalíes o de los corzos a la agricultura o incluso, llegado el caso, la solidaridad con la desgracia ajena por parte de esta gente que no tiene piedad de sus víctimas, que se divierten matándolas y que carecen de la empatía necesaria para percibir la desgracia de dos familias que están sufriendo las consecuencias de un desafortunado percance.
 
No, a ellos solo les importa cobrar la pieza por los medios que sea, ni se les pasa por sus vacías cabezas que a cualquier momento les puede pasar a ellos, tampoco el daño que hacen a unos y otros y a buen seguro que, llegado el caso serán los primeros en burlarse o hacer chascarrillos de la desgracia de cualquiera.

Al igual que se aprovechan y arriesgan la vida de sus perros para estar ellos seguros, también aquí utilizaron a los inocentes útiles, incluso a personas de su familia  a las que animaron a dar la cara para permanecer ellos en el anonimato, como iban sin el traje de camuflaje, sin las cartucheras, la escopeta y el GPS, nadie los podría identificar como escopeteros y podrían pasar como simples vecinos en una acción solidaria. A tal punto llegan sus pocas luces y así suelen salir escaldados, frustrados y sedientos de venganza en los enfrentamientos con el ecologismo.
 
Se aprovecharon de compañeras sin apenas cultura, que difícilmente saben leer o escribir y a las que, aprovechando sus cortas entendederas y su afán enfermizo de protagonismo que las lleva incluso a olvidar los favores recibidos de quien ahora denigran, colocaron de carroña para engañar a la pieza y a los medios; o de la mente insana de alguno de sus cómplices cuya inseguridad y escaso aprecio por parte de la jauría, le lleva a intentar remontar en la consideración de los otros cometiendo verdaderas atrocidades, como amenazar con una escopeta cargada, o acelerando hacia alguien su coche y frenando en el último momento, o embadurnando, a escondidas y cobardemente, el vehículo que alguien dejó confiadamente en la calle, con removedor de pintura.

matanzaSe puede decir que eran todos de fuera, que nada les iba en el asunto, desconocían por completo el caso y apenas percibieron que las gentes de bien del lugar ni siquiera se acercaron por su “evento”, salvo claro está, algún malintencionado que, al igual que muchos de esos escopeteros, también tuvieron la oportunidad de gastar dinero en los tribunales perdiendo casos  con los que, tras el fracaso por otros medios, intentaron vengarse, gentes que se ofenden porque les piden que no maltraten a sus animales, que no maten el cerdo a cuchillo, que no abusen de los biocidas, que no maten a sapos, salamandras y culebras, o que no llenen las huertas de plásticos.

Creen que se han vengado, tal vez así sea, pero lo que si es cierto es que quedó patente su mala entraña, su inmoral utilización de la desgracia ajena, su falta de empatía, su crueldad y su afán de revancha ante el estupor de las gentes de bien del lugar que asistieron atónitas a la invasión del pueblo por parte de un ingente número de escopeteros a los que, estamos seguros, nada les importa la desgracia ajena ni la solidaridad con esas familias víctimas de un mal momento. A ellos solo les interesaba echar gasolina al fuego y sus mezquinas venganzas.

Encima, la pieza sigue viva. Al menos por ahora.