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Ira, chulería e ignorancia escopetera.

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batida carretera17-02-2013 – (Gallego) Y todo por pura frustración, por no poder matar, porque se les escapó con vida un jabalí al que ya daban por muerto. En otras palabras, se enfurecieron porque “vendieron la piel del oso antes de matarlo” y mostraron su falta de deportividad cuando les toca perder, como en esta ocasión, en que su derrota fue total y absoluta, sin paliativos.

La rabia que les invadió por habérseles escapado la presa – según ellos debido a mi presencia y al ruido que producía en la carretera, circulando con mi coche por un lugar donde ellos no deberían estar– les llevó a la osadía de requerir nada menos que a la Guardia Civil con la pretensión de que me impidieran circular, precisamente, por donde todos los demás ciudadanos tenemos el derecho de hacerlo, supuestamente con seguridad y a salvo de posibles disparos, ya que se trata de “zonas de seguridad”, o sea, lugares por donde a ellos les está prohibido cazar o portar armas cargadas. Dicen que la ignorancia es atrevida.

Vamos a los hechos. Hoy fue el último día de la temporada de caza de jabalí que se inició el día 18 de agosto del año pasado (se podrán seguir llevando a cabo batidas pero solo por daños comprobados), lo que nos da una idea del peligro y la “mano ancha” que está habiendo con los períodos de caza, lo cuales ocupan, en la práctica, todo el año, con el consiguiente peligro y limitación de derechos para los demás ciudadanos.

perro en refugioParece que el desafío de estos sujetos, en este último día, era despedir la temporada abatiendo un animal de la misma manera que lo llevan intentando el resto de la temporada: En nuestra parroquia, sin señalización alguna, apostados en las carreteras públicas (hoy estaban unos pocos pasos al lado del asfalto), infringiendo la normativa y burlándose de la seguridad de los demás. Por su parte, los perros barrían impunemente los “refugios de fauna”, invasión que ya realizan de forma rutinaria como si dichos refugios no existieran.
 
Debería haberlo adivinado pero, aunque un cierto desasosiego me rondaba sin acertar el motivo, resultó que al final me los acabé topando de sorpresa cuando saqué a los perros a paseo. No había señalización alguna sobre el peligro y enseguida se pusieron en contacto por la emisora para avisar de que podría llamar a la Guardia Civil.

Como siempre, se hallaban repartidos a lo largo de las pistas asfaltadas, con los coches al lado y listos para disparar en estas zonas de seguridad. Avisé para que vinieran a recoger a los perros y me fui a buscar el coche para poder recorrer las carreteras de la zona y confirmar si respetaban las distancias de seguridad y, en caso necesario, avisar al SEPRONA.
 
Cuando volví con el coche, ya se habían advertido entre ellos y, aunque continuaban dentro de la zona de seguridad (a menos de 50 metros de la carretera) y por lo tanto infringiendo la ley y la seguridad de los demás, habían tomado la cautela de situarse fuera del asfalto, por si aparecían los guardias. Se les hallaba fácilmente porque, como siempre, tenían el coche “a mano” para desplazarse en cualquier momento y atajar a la posible víctima en huída. Así de “jugadores con ventaja” son.

caza carret.En determinado momento, y por pura casualidad, coincidió que  los perros ladraban próximos a la carretera indicando que el jabalí venía hacia el lugar donde se hallaban situados dos miembros de la cuadrilla. Me detuve en el lugar y, al poco, ya los perros (y por lo tanto el animal al que perseguían)  desviaban su trayectoria y se mantenían paralelos a la carretera. Poco después de acompañar el sonido de sus ladridos, paralelos a la carretera, ya se hizo patente que regresaban por el mismo camino que habían venido y se alejaban de la pista asfaltada sin haberla cruzado. Es posible que si se hallaran  apartados de la carretera asfaltada, como es su obligación, hubieran cobrado la pieza.

Así se acabó la “cazata”, escopeteros cabizbajos, derrotados, frustrados, airados, buscando culpables y venganza. Tanto, que la rabia los cegó y alguno sugirió “quejarse” a los guardias quienes acudieron prontamente mientras  ellos “recogían” los trastos de su derrota, que no son pocos y vale la pena enumerarlos para comprobar lo cobarde sus matanzas.

Lo fundamental es el GPS que, mediante un emisor en el collar del perro, lo usan con la excusa de que los perros no se pierdan y saber donde se hallan, pero la verdad es que, por medio del receptor, no solo conocen la situación de los perros como también la del animal al que persiguen, así como dirección en la que huye, etc. A continuación, le sigue en importancia la emisora, mediante la cual conectan con los demás cómplices y les informan de todos esos datos. Lo que, finalmente, explica el motivo por la cual tienen el coche siempre a mano: para interceptar, con antelación, cualquier posible ruta de huída del indefenso animal. Razón por la cual no señalizan las batidas, al ser su ubicación "indeterminada" (es decir, otro riesgo más para los vecinos). En resumen, el comportameinto de cobardes e ignorantes que consideran un logro el abatir a un animal indefenso entre una docena de escopeteros, con la ayuda de los perros y con toda esa tecnología, jugando con ventaja y sin arriesgar nada.

Espero, eso si, que el relato de los hechos por parte de los agentes pueda llevar a que, por una vez, se les aplique la correspondiente sanción por haber violado numerosos artículos de la ley de caza, ya que se explayaron a gusto confiando en su número y olvidando los argumentos y las normas.

SepronaMientras se “quejaban” a los guardias de mi presencia en un lugar donde tenía todo el derecho a estar y a ellos les está prohibido, presumían de violar la ley de montes afirmando que circulaban con “quads” cuando “les daba la gana”, o mostraban su desprecio por la seguridad de los demás afirmando que les importaba poco si ponían en peligro al alguien que pasara “viniera de Vigo o de Madrid”. Ahora me explico sus “quejas”, en ciertas ocasiones, cuando argumentaban que yo les iba a “molestar” mientras cazaban, algo que nunca me había explicado ya que siempre me he limitado a circular por las zonas de seguridad y por nuestros “refugios de fauna”: Consideran una molestia el que les impidan infringir las normas impunemente.

A ellos lo que les gusta es ser los amos del monte, cazar al lado de casas y vías públicas, que la gente se asuste, se recoja en sus casas y que les dejen actuar impunemente fuera de la ley. Seguramente lo han aprendido en la delegación de medio ambiente que les ríe las “travesuras”.

Luego vinieron una serie de sospechosas "maniobras" con sus vehículos retrasando al mío, cercándolo, vigilándolo, etc. pero ese es otro tema al que ya nos tienen acostumbrados.

El caso es que les sentó como un tiro.

En el vídeo resumen hemos omitido, por imperativo legal, imágenes que identifican a personas cometiendo posibles delitos, razón por la cual estamos pendientes de que el asunto pueda acabar en el juzgado. (Las fotos son de archivo).