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En España sí existe la pena de muerte - Julio Ortega Fraile

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28-04-2009 - Dicen que en España no existe la pena de muerte y esa es una afirmación falsa, claro que la tenemos; las ejecuciones se suceden a diario y los condenados no suelen permanecer en el corredor más allá de un mes. En nuestro País tenemos perreras en las que todos los días perros y gatos son eliminados en la más absoluta soledad, tan solo acompañados por aquellos que van a correr la misma suerte y por supuesto y a diferencia de los humanos, sin la asistencia de un abogado. Aunque realmente tampoco sería necesaria la presencia de un letrado para defenderlos porque ninguna de estas criaturas ha cometido un delito. Se les mata porque sobran, porque molestan, porque el sistema que fomenta su abandono no sabe qué hacer con ellos y lo único que se les ocurre para “gestionar” esta cuestión, es inyectarles una dosis de una sustancia letal lo más barata posible, para ahorrar en costes lo que se gana en sufrimiento. Cada minuto que tarda en morir uno de estos seres mientras agoniza, y son muchos, se traduce en euros que sirven para subvencionar la tauromaquia o para pagar un sueldo de por vida a los ministros retirados.

Todos los días mi correo se llena de peticiones desesperadas de acogida de perros que en las próximas horas van a ser ajusticiados – creo que me he equivocado utilizando un término derivado de la palabra justicia -. Gran parte de ellos han llegado a las perreras con heridas después de haber sido maltratados o víctimas de un intento fallido de asesinato, estos últimos habitualmente a manos de cazadores; muchos son perros ancianos o con alguna minusvalía: ceguera, a falta de alguna extremidad, con leishmania o simplemente perros “feos”, y si los que no pertenecen a estos grupos tienen extremadamente difícil su salvación, aquellos que están tocados por alguna de las desgracias que acabo de enumerar están abocados con toda probabilidad a esa muerte lenta y jamás merecida porque nadie repara en ellos.

Hay varias cuestiones que entran en juego en este macabro asunto: la reproducción de los perros, la compraventa de los mismos, su abandono y el destino que les espera a aquellos que van a parar a dependencias municipales. Esto es una cadena infernal que nace de la negligencia y desinterés de nuestros gobernantes en este problema, pasa por la actitud irresponsable de muchos ciudadanos y acaba de forma trágica con unos protocolos de actuación en los que queda patente que el crimen ha encontrado su espacio en las ordenanzas locales.

La pregunta final para justificar tanta crueldad, ¿qué hacemos con los perros que se recogen?, va encontrando respuesta en cada uno de los aspectos que propician esa presencia masiva de canes en la calle; el problema es que los que tienen la capacidad para atajar esta realidad no tienen el menor interés en que desaparezca pues les pueden la cobardía, el miedo a perder votos, el desinterés en destinar dinero a este asunto y por lo tanto, desviarlo de otros aspectos que personalmente les resultan mucho más lucrativos, la falta de iniciativas para una toma de conciencia social todavía muy escasa por más que cada día sea mayor el compromiso para acabar con estas ejecuciones y cómo no, una carencia de sensibilidad escalofriante.

Ya sé que los perros les traen sin cuidado Señores políticos, también soy consciente de que su muerte no suele trascender y que lo que Vds. más temen es la publicidad en sus actos cuando ésta les puede resultar perjudicial, por eso las cámaras de ejecución de las perreras son un mundo oscuro y silenciado, porque si la gente pudiese contemplar el proceso los gritos de repulsa harían enrojecer sus rostros de vergüenza, si es que todavía les queda alguna. Ya sé que son capaces en campaña electoral de hacerse la foto con un perrito de un refugio porque así se lo ha aconsejado su asesor, pero más allá de sus calculadas actuaciones, debería de prevalecer en sus decisiones una ética que es exigible en quien ha recibido la confianza del Pueblo para gobernar y esta labor, no se reduce a los seres humanos, a los que por otra parte tienen bastante desasistidos, sino que también ha de hacerse extensiva a los animales que forman parte de la realidad y del entorno en el que nos desenvolvemos, y si esta propuesta les parece descabellada, les recuerdo que un País nada sospechoso de ser atrasado, como es Austria, contempla en bienestar animal dentro de su Constitución y que ha creado un cuerpo de inspectores para velar por su cumplimiento; pero claro, el ejemplo no parece ser extrapolable a nuestra España tan torera y tan amante de tradiciones salvajes, en las que muchos dirigentes suelen ocupar puestos de honor para asistir a esos homenajes a la estulticia y a la crueldad.

¿Y cuáles son las respuestas que antes apuntaba?, pues les indico algunas aunque seguro que Vds., Caballeros con indudables aptitudes para gobernar, ya se las conocen:

-    Censo obligatorio para todos los perros con dueño, incluidos por supuesto los dedicados a la caza, con inspecciones establecidas para comprobar su cumplimiento.
-    Campañas de esterilización gratuitas.
-    Obligatoriedad del microchip y vigilancia exhaustiva de su implantación.
-    Prohibición de la utilización de perros para los que practican el deporte de matar animales (léase caza).
-    No permitir la cría de perros ni su venta en establecimientos. Y esta medida tendría que ir acompañada de una labor para concienciar al respecto a los ciudadanos, ya que no es admisible que se sigan produciendo perros de la raza que sea como si fuesen vehículos salidos de una cadena de montaje, cuando existen animales en las perreras cuya única alternativa a la adopción es su exterminación. La fabricación de seres vivos no puede constituir un negocio y menos, cuando cada vez que se elige uno con “pedigrí” se está condenando a la muerte a otro y añadiendo ingredientes a la tragedia del abandono.
-    Gestión de las perreras por parte de protectoras y no de empresas de desratización (Perrera de Culleredo – A Coruña) o de basuras (Perrera de Martos – Jaen) como está ocurriendo hoy en día, con dotación de los medios adecuados y suficientes para desarrollar su trabajo.
-    Erradicación del sacrificio, una cuestión más dolorosa todavía sabiendo que en la mayoría de las perreras no se divulgan los animales para adopción y que ni tan siquiera disponen de Página Web donde consultarlo.
-    Persecución legal del abandono y prohibición para la tenencia de animales a quien posea cualquier antecedente de maltrato, sumadas a una reforma del código penal en este ámbito cuya realización, les recuerdo, es otra promesa gubernamental incumplida.

Claro, ahora viene la cuestión de siempre, la que suele servir para detener cualquier iniciativa de índole social, que no aquellas cuando el destinatario son las entidades bancarias, por poner un ejemplo que se me acaba de ocurrir. ¿De dónde sale el dinero para todo lo anterior?. Pues bien, aquí tienen unas pocas ideas Señores que administran las arcas públicas:

-    De las cuantiosas subvenciones que destinan a perreras en las que se mata con el objeto de ser empleadas en mejoras que jamás llegan, (véase el caso de la Perrera de O Carballiño).
-    Del dinero que entregan para ser empleado en corridas de toros o en festejos basados en la crueldad con un animal y de los que tenemos abundantes ejemplos, (Coria, Medinaceli, Tordesillas, etc.).
-    De lo que se ahorrarían por los accidentes causados por animales abandonados.
-    De lo que nos cuestan las cacerías del Rey y las de algunos otros ilustres escopeteros.
-    De las aportaciones económicas de los ayuntamientos para los planes técnicos de caza y de las ayudas a los clubes cinegéticos.
-    De los euros que los consistorios entregan a los zoológicos en los que por cierto, se retiene a ejemplares enfermos (el caso de la elefanta Susi en Barcelona) y tras los que se mueve el siniestro negocio del tráfico de animales.
-    Se me ocurren otras partidas pero no le sentaría bien a los jerarcas católicos, ni a la casa real, ni a los banqueros, ni a los mandatarios deportivos, ni tampoco a la casta política de caché millonario, entre otros receptores del dinero de todos los ciudadanos.

Hay recursos económicos y hay terrenos públicos suficientes para acometer todas estas medidas y no olvidemos que llevarlas a cabo de forma satisfactoria, supone que cada vez el problema vaya a menos y por lo tanto, los recursos que haya que destinarle también. Lo que no estoy tan seguro es de que exista  la suficiente sensibilidad por parte de los políticos para acabar con la pena de muerte en nuestro País. Tal vez si a sus correos llegasen los mensajes con los que desayunamos cada jornada miles de ciudadanos empezarían a pensar en que son responsables últimos de la muerte de innumerables seres vivos todos los días por indolencia, egoísmo y cobardía. A juzgar por el discurso necio de muchos hombres, uno llega a la conclusión de que una de las características más atractivas de los animales es su incapacidad para articular palabras, lástima que esa misma peculiaridad sirva para condenarlos a un destino atroz en la certeza de que nunca podrán hacer valer sus derechos por sus propios medios y tal vez por eso, algunos sean eliminados directamente en la calle pocas horas antes de que fuesen a ser recogidos por miembros de una Protectora, circunstancia que conocían sus verdugos, (Pancho y su compañera hace muy pocos días en Aguilar de la Frontera).

Julio Ortega Fraile

www.findelmaltratoanimal.blogspot.com
www.larevolucionpendiente.blogspot.com

chapó!

Genial tu artículo....lo difundo !!! salud

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