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Perrera de Carballiño a la Diputación.

nai e crias cal05-02-2013 - (Gallego) La noticia, esperada hace tiempo, de que la Diputación de Ourense se hizo cargo de la gestión de la perrera municipal de O Carballiño, acaba de producirse. Nos preocupa no obstante, otra que muestra preocupantes similitudes a lo que sucede cuando se pone en práctica la arraigada costumbre de los grupos políticos cuando se trata de “colocar”, como sea y sin tener en cuenta si están o no cualificados para el puesto,  a sus cargos “en paro”, en otros que les permitan seguir viviendo a cuenta del erario público, como si no supieran buscarse la vida trabajando, como todos nosotros.

Todos recordamos los dramáticos sucesos del año 2009 cuando los animales eran tratados como mercancías o como medio de obtener recursos que en nada mejoraban su calidad de vida. Sucesos que tuvieron su trágico desenlace en el asesinato masivo e intencional de docenas de perros en solo dos meses. Asunto  que hasta hoy se arrastra por los juzgados sin que, al parecer, nadie tenga interés por aclarar el asunto ni punir a los responsables. Una lucha en la que llevamos cuatro largos años en solitario y sin colaboración alguna de quienes tiene la capacidad y los medios para aclarar diligentemente este tipo de delitos. Se ve que solo actúan cuando les conviene y no cuando deben.

Alguien menos avisado podría pensar que gestionar una perrera se trata de un tema simple que consiste básicamente en recoger perros abandonados, llevarlos a la perrera, mantenerlos un determinado tiempo, transcurrido el cual y si no aparece el dueño, dichos animales se sacrifican. Que el aforo de la perrera es “x” y que se debe regular la entrada y salida de animales en función de dicho aforo. Hay que tener un veterinario que supervise los animales y sus condiciones higiénicas y sanitarias porque lo manda la ley, además de un par de trabajadores que se encarguen de la limpieza y administración, libro de entradas y salidas, compra de medicinas, comida etc.

Así es en lo que al trámite administrativo se refiere, pero nos estaríamos olvidando de lo fundamental,  y es que estamos tratando con seres vivos, que sufren y padecen, pasan frío y hambre, dolor, tristeza, que fueron abandonados, acaban de sufrir un trauma y se debe procurar que tengan un trato amable y lo más afectivo posible mientras permanezcan en la perrera, así como buscar que alguien los adopte y vuelvan a tener una segunda oportunidad de vivir en un hogar y no pasar el resto de sus vidas en una perrera durmiendo sobre el hormigón, tanto en verano como en invierno.

bebederosY es entonces cuando nos topamos con que el dinero, o el desinteresado trabajador que no “siente” lo especial de su labor,   no pueden proporcionar ese tipo de servicio, siempre que se pretenda prestarlo adecuadamente.

Un servicio que solo quienes tienen empatía y cariño a los animales son capaces de prestar dedicándoles horas libres, fines de semana, interés en procurar casas de acogida, esfuerzo mas allá de lo exigible para conseguir un adoptante, velar que estén bien atendidos, bien distribuidos, en buenas condiciones higiénico sanitarias, pasear a los animales para que no estén siempre encerrados, darles algo de calor humano y alguna caricia de vez en cuando, etc. en otras palabras, lo que distingue a una instalación moderna y sensible con los seres que allí se acogen, de un campo de concentración y exterminio. Y lo primero no hay dinero en el mundo que lo pague, solo el respeto a los animales.

Quien tiene animales de estimación son quienes mejor saben de que estamos hablando, incluso porque un día se nos puede extraviar uno de ellos y sabemos como nos gustaría que fuera tratado en el caso de que acabara en una perrera. No olvidemos que la mascota es parte de nuestra familia, no un padre ni un hermano, pero es nuestra mascota, un miembro más de la familia al que cualquiera, con un mínimo de sentimientos, sería incapaz de abandonar o hacer sufrir.

En la actualidad estos imprescindibles cuidados a los animales de la perrera están siendo prestados por una asociación que, de forma similar a lo que sucede con la perrera de Ourense, vela por el bienestar de los animales allí recogidos y procura que se produzcan adopciones. Labor que no creemos que alguien pueda hacer únicamente a cambio de un salario y de un horario fijo.

comida e merdaReclamamos pues la continuidad y el asesoramiento de este grupo de personas en la nueva etapa de la perrera. Que se les tenga en cuenta para saber del estado de los animales, de sus necesidades, mejoras que se deben llevar a cabo, etc. que se cuente para todo con ellos ya que su labor no solo es esencial, como también desinteresada, eficaz e impagable. Cuentan además con un grupo de trabajadores cuya labor y compromiso está muy por encima de la desidia, negligencia y brutalidad de algunos impresentables que estuvieron en esta perrera procurando solo conflictos y realizando sabotajes para que el ayuntamiento los destinara a otro lugar donde poder sestear  y vaguear impunemente.

Un centro de recogida de animales, en un país civilizado, va más allá de un frío asunto puramente administrativo, es un espejo del tipo de sociedad que tenemos y del tipo de personas que la administran. No son las autovías, ni los polideportivos, ni los centros de convenciones quienes hablan de nuestra moral, nuestra sensibilidad y nuestra ética: son las perreras y el trato que damos a los demás seres vivos. Ellos indican lo diferencia entre una sociedad cruel y un sociedad civilizada.

En definitiva, pensamos que puede ser una medida positiva que la perrera cuente con los mayores recursos de la Diputación de Ourense,  pero que al mismo tiempo tenga muy en cuenta la labor que está realizando actualmente la asociación que se encarga de atender a los perros, que no se prescinda en forma alguna ni de esta asociación ni de los actuales trabajadores de la perrera, un equipo que tuvimos que esperar 10 años para verlo constituido y funcionando adecuadamente.

Que no se eche por tierra la experiencia y el esfuerzo realizado para conseguir este nivel de atención a los animales, las campañas de adopción que organizan, la preparación y desplazamiento de perros a ferias y fiestas para presentarlos a posibles adoptantes, las visitas diarias, incluso fuera del horario normal o en fines de semana, para verificar que no haya problemas con los animales, etc.

pies heridos perraEsperemos que los buenos deseos se cumplan y en unos meses podamos certificar que el cambio fue para mejor y que, para ello, sigamos contando con la gente que actualmente entrega su tiempo y dedicación a los animales, con independencia de que los asuntos económicos y administrativos dependan de la diputación.

Entre otras razones porque creemos que, después de lo vivido, la sociedad e O Carballiño, desde siempre mucho más sensible, generosa y comprometida que los negligentes administradores de la instalación en aquella época,  no está dispuesta a ver ni a consentir como se repiten noticias o escenas de malos tratos y desatención a los animales de la perrera. Basta para siempre con lo que ya sucedió.