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Sigue creciendo el negocio de los incendios.

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24-10-2011 - (Gallego) Da los últimos coletazos el terrible drama de los incendios que asolaron Galicia este otoño, agravado ahora el problema por las intensas lluvias que finalmente han llegado, demasiado tarde para evitar el desastre del fuego, pero demasiado pronto para evitar la brutal erosión que se producirá debido a la ausencia de vegetación en los montes quemados.

Ante la magnitud del desastre, no nos queda mas remedio que mostrar nuestro desconcierto por la total ausencia de ideas nuevas y creativas, al menos aportando buena fe, para poner coto al reiterado espectáculo apocalíptico de los incendios forestales que se repiten año tras año en Galicia y a la sombra de gobiernos de todos los colores.

Se sigue sin aplicar recurso alguno en la demandada solución  de reducir el riesgo de los incendios de verano mediante el que todos creemos más efectivo sistema de limpiar los montes en invierno, al menos en los lugares donde, comprobadamente y en base a la experiencia, se demuestra que son especialmente sensibles al inicio y sobre todo a la propagación de los fuegos.

Es incomprensible que se derrochen decenas de millones de Euros (concretamente 104 millones en 2011) en contratar aviones y helicópteros que poco pueden hacer para atajar los descontrolados fuegos que, favorecidos por la sequía y los vientos, se propagan por el monte en pleno estío y no se gaste un solo Euro en limpiar los montes durante el invierno.

Una solución no solo para los fuegos del verano, sino que también contribuiría a la reducción de jabalíes, a la creación de puestos de trabajo, a la valorización del monte y  a la mejora del entorno.

Y no nos vale el manido argumento de que no se pueden limpiar las fincas privadas con medios públicos ya que, mucho más dinero del que se pueda invertir en limpiar fincas, privadas o no, se gastará en medios aéreos el día que eses fincas sean pasto de las llamas.

Creemos acertado el argumento esgrimido por el gobierno gallego de que no se puede incentivar el negocio del fuego y las contrataciones, recurriendo a más contrataciones cuando se incrementan los incendios. Es evidente que sería ceder a un chantaje si se demostrara que muchos de esos fuegos son ocasionados precisamente para conseguir contratos, pero es evidente que el negocio del fuego es antiguo y los intereses que en él se mueven trascienden, con mucho, lo que se puede gastar en medios humanos.

Para que nos hagamos una idea, el presupuesto para medios aéreos ha pasado de los 700 millones de pesetas de finales de los años 90, a los actuales 50 millones de euros, en un evidente incremento del “negocio” del fuego, para atajar el cual no se debería gastar un solo euro en contratar empresa privadas, muchas de las cuales han abandonado el negocio de la agricultura y los trabajos aéreos en el sur de la Península, para dedicarse al nuevo y floreciente negocio de apagar incendios, contratadas por las comunidades.

O se dedican únicamente medios públicos, tanto aéreos como humanos, a la extinción, o se gasta más en limpiar que en apagar ya que, de otra manera y como nos muestra la experiencia, el dinero que habrá que dedicar a contratar aviones, helicópteros y brigadistas, será cada día más.

Todo indica que limpiar y contratar trabajadores sería más eficaz que la actual solución de gastar auténticas fortunas con empresa de aviación de otras latitudes y cuyos costes representan un auténtico escándalo.

Véase la comparación de costes entre los medios aéreos y las brigadas:
Una hora de avión “carga en tierra”:    839.60 €
Una hora de helicóptero Bell-205:    1.886.50 €
Una hora de helicóptero “Sokol”:     3.000.00 €
Una hora de avión “Canadair”:         4.208.61 €
Costes del personal de tierra (técnico, cuadrilla y motobomba): 289.67 €/hora.

En los costes indicados no se incluyen los profesionales que mueren en los diversos accidentes de aviones y helicópteros todos los años, muchos de ellos a causa de la utilizacion de aviones antiguos, ya amortizados, provistos de un seguro a todo riesgo y que posteriormente serán sustituidos por otros más avanzados con cargo a los nuevos contratos y a las indemnizaciones de los destruídos.

Actualmente España está al frente de todas las estadísticas en accidentes de helicópteros durante trabajos aéreos.