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Entre todos los mataron …

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25-10-2011 - (Gallego) Allá se van tres jornadas ya de la temporada de caza menor. Tres días comprobando el tremendo desastre que existe en el monte gallego con la completa desaparición de la fauna (iba a decir cinegética, pero a la vista de que no se ve nada y de la inquietud de muchos con el gatillo, “cinegético” es cualquier cosa que se ponga a tiro).

Hemos repetido hasta la saciedad que lo que sale hoy al monte, procedente tanto de ciudades como de pueblos, equipado con trajes de guerrillero, perros de raza, botas de marca,  impermeables, escopetas último modelo, todo terrenos, caros remolques, radio comunicaciones, localizadores GPS y demás parafernalia, nada tienen que ver con lo que tradicionalmente se denominaba CAZADOR.

Esos patéticos seres, fantaseados de no se sabe bien qué, ya que por encima de todo ese traje de camuflaje visten un chaleco reflectante (los más sensatos y concienciados), son en realidad consumidores de un producto que se denomina caza – que consiste en la compra venta de artículos relacionados con la actividad y el pago de licencias, seguros, permisos, cuotas de tecor, etc. -  pero que nada tienen que ver con lo que tal término ha significado en otros tiempos, cuando dicha actividad era ejercida, al menos en Galicia, casi en exclusiva por los residentes en el campo y con los escasos medios de se tenía a mano en las aisladas aldeas del rural gallego.

Cualquiera que haya salido al monte ha podido verificar la total ausencia de conejos y por supuesto de perdices, estas últimas solo avistadas en lugares donde se habían soltado algunas días antes del comienzo de la temporada.

El problema de este año, al menos en esta zona,  parece causado por varias circunstancias que no podemos certificar debido a que, a pesar de que comunicamos el hecho a la delegación de Medio Rural de Ourense, fueron nulos los “resultados” que se consiguieron ya que nulas fueron las medidas tomadas, y nulas las verificaciones llevadas a cabo por dicha institución.

Lo curioso es la coincidencia entre lo cazadores en culpar a las más variopintas causas por la desaparición de los conejos, ya que perdices, como hemos dicho, hace años que no se ve ningún ejemplar en esta zona y si alguna fue avistada enseguida algún “avispado” escopetero, sin el menor pudor y sin el menor reparo ni moralidad, se encargó de eliminarla. Para ellos cualquier cosa tiene la culpa, excepto ellos y su comportamiento irracional y depredador.

Es posible que hayan ocurrido otras circunstancias en esa total desaparición de conejos, pero lo que nos parece totalmente insensato es la manía de todos los que van al monte a matar animales - aunque no a darles de comer o a facilitarles agua a la vista de la sequía que sufrieron durante todo el verano y parte del otoño - es su total falta de autocrítica ya que ninguno cree que en tal hecho tengan algo que ver las docenas de cazadores que el año pasado se apretujaban en las escasas 80 hectáreas de la “chaira” de Vilamoure, ni en sus actuaciones depredadoras cuando formaban cercos de varios cazadores apostados en las pistas que rodeaban al monte para que los animales, que eran acosados desde el otro lado, no tuvieran la mínima oportunidad de huir.

Tal tipo de actuaciones, que prácticamente acabaron con los animales que había, según ellos nada tienen que ver con la actual escasez. Así de lógicos y sensatos son.

Sería hilarante, si no fuera por lo trágico de la realidad, que tengamos que ver, para mayor escarnio y a la vista de la soledad del monte, el que algún directivo del colectivo de escopeteros, alguno de esos que viven espléndidamente a costa de la fauna y del dinero que se gastan los “federados” que les regalan sus cuartos,  nos hable de la “abundancia” incluso de FAISANES. Será en el corral de su casa, porque lo que es en el monte gallego dicha especie no existe desde tiempos inmemoriales, con la salvedad de los pocos que, días antes del inicio de temporada, aparecen algunos años por los pueblos en busca de la comida que, en las granjas de las que proceden, se les proveía a diario en forma de pienso.

Pues bien, el colofón a todo lo dicho es que, a pesar de la obvia ausencia de animales verificada durante el período de “entrenamiento” de perros que comenzó el día 01 de septiembre, a pesar de la tremenda sequía que se extendió por todo el verano y parte del otoño (hasta ayer mismo), a pesar de los serios problemas que cualquiera se puede imaginar por los que estaba pasando la fauna (si alguna queda) debido a la falta de abrevaderos y de agua en general, a pesar del problema para los perros causado por las elevadas temperaturas que derivaron en múltiples casos de deshidratación y agotamiento, a pesar de los evidentes riesgos de incendio por fumar en el monte, nos hemos encontrado con algunos sujetos que obviaron tan evidentes causas que aconsejaban suspender, al menos temporalmente, el acoso a los animales, a los perros y al monte, y no pudieron controlar sus ansias de matar lo que fuera, aprovechándose de una mayoría que consideró más prudente esperar a que las temperaturas bajaran y la lluvia hiciera acto de presencia.

Una precaución que muchos directivos de cotos, en diversas partes de España, tuvieron la precaución de tomar ante la inoperancia de las instituciones que deberían haber retrasado el inicio de la temporada cinegética a la vista de las circunstancias extremas que se estaban verificando.
Que más remedio nos queda que reiterar, una vez más, que ese tipo de individuo que nunca viene al monte para ayudar a mantener la fauna, pero que no desaprovecha la primera ocasión que se le presenta para lucir su “uniforme”, sus “complementos” y su escaso seso para aprovecharse de ese mismo monte, incluso cuando las circunstancias lo desaconsejan, no pueden ser denominados más que como auténticos escopeteros.

De los que se dedican a la “caza mayor” no merece la pena siquiera mencionarlos ya que no tienen pudor alguno en llevar a cabo su actividad durante todo el año, verano incluido, cuando todos los animales están sacando adelante sus crías, en las cercanías de los pueblos, formando cuadrillas de docenas de individuos, actuando totalmente fuera de la ley, que son incapaces de matar un jabalí en buena lid y cumpliendo la normativa, que se apostan en las carreteras y demás zonas de seguridad poniendo en riesgo la integridad del resto de ciudadanos, que se sitúan a distancias tan escasas unos de otros que es imposible que animal alguno consiga huir, que no dudan en recurrir a todo tipo de infracciones y trampas para al final, cuando matan al indefenso animal jugando con tantas ventajas y con tantas trampas, lo consideran un gran logro sin percatarse de que dicho acto no tuvo mérito alguno, que fue una auténtica cobardía donde el animal no contó con la más mínima oportunidad y donde ellos actuaron al margen de la ley y de las buenas prácticas de la actividad (suponiendo que tales prácticas puede tener algo de “buenas”).

Así se sigue fomentando el negocio de la caza, a costa de los animales que van desapareciendo en su estado silvestre, a costa del monte, a costa del relativo buen nombre que un día tuvo la caza y a costa de que, hoy en día, cualquier ignorante sobre los acuciantes problemas que está soportando la ecología y la biodiversidad, pueda salir al monte con una escopeta, dejar montones de basura en él y dar el “cante” con una indumentaria totalmente estrafalaria e innecesaria a los ojos de los que a diario por allí circulamos y vivimos, para matar animales de granja pensando que es un experto indio “sioux” que, gracias su “astucia” e instinto depredador, sobrevive de la captura de “feroces y peligrosos” animales “silvestres”, sin percatarse de nada de lo que se “mueve” a su alrededor, de los medios técnicos que utiliza y a costa del dinero que él se gasta haciendo el ridículo.

En definitiva, para asesinar indefensos animales que aún hoy en día intentan sobrevivir y criar a sus hijos en un monte y en un medio totalmente desfigurado y degradado hasta el punto de que muchas especies ya están intentando adaptarse a la convivencia con los humanos y obtener de nosotros la comida y los recursos que han desaparecido del medio natural.

Su desorientación les lleva a repetir, cual disco rayado, los argumentos que les inculcan en asociaciones, revistas, programas y artículos financiados por la misma industria que ellos mantienen con su dinero, sobre su condición de “ecologistas”, “salvadores de la agricultura” y “sostén del equilibrio natural”. De auténtica pena.

Así pasa lo que pasa (en menos de un año):

http://www.agentesforestales.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=142:accidentes-de-caza&Itemid=32
http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2011/09/11/0003_201109G11P10991.htm
http://www.abc.es/20110925/ciencia/abcp-fallece-empresario-pedro-bores-20110925.html
http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2009/12/13/00031260706306157788629.htm
http://www.lasprovincias.es/v/20110207/comunitat/cazadores-muertos-otro-herido-20110207.html
http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/11/07/00031289128668082301446.htm
http://www.lne.es/sucesos/2011/10/03/herido-cazador-recibir-balazo-rebote-durante-monteria-tineo/1137315.html
http://www.hoy.es/v/20101025/regional/fallece-joven-anos-tras-20101025.html
http://www.europapress.es/castilla-lamancha/noticia-fallece-hombre-52-anos-accidente-caza-fuentenava-jabaga-cuenca-20101220191045.html
http://www.laopiniondemurcia.es/municipios/2011/07/04/herido-accidente-caza/334753.html

etc...