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La granja humana

orangutan07-07-2019 - En la actualidad, tanto la especie humana como el resto de seres vivos, hemos dejado nuestro libre albedrío y nuestra capacidad de sobrevivir de forma autónoma y natural, para formar parte de una inmensa granja, donde vivimos hacinados produciendo dinero para una serie de grandes corporaciones que han tomado el lugar de los antiguos señores feudales. Son algunas de ellas Nestlé, Volkswagen, General Motors, Ford, Exxon, etc. que ya han dejado de tener un propietario a su frente y funcionan de forma casi automática, divididas en diversos departamentos imposibles de detener y que buscan, cada uno de ellos, conseguir el máximo rendimiento posible.

El proceso es el resultado de la antigua explotación de las mayorías por parte de una minoría, pero que ha alcanzado tal dimensión, en el volumen del proceso y en el número de individuos humanos en la granja, que ahora los explotados hemos superado la capacidad de Planeta de vivir separados y de manera autosuficiente cultivando nuestros alimentos, y hemos sido llevados a vivir en enormes ciudades donde somos alimentados de forma masiva y totalmente dependiente por quienes nos mantienen produciendo para ellos. Un proceso, este último, del que también se encargan grandes corporaciones que, a su vez, hacen dinero con el proceso.

El funcionamiento consiste en retirar recursos del medio natural, convertirlos en bienes de consumo y venderlos a la masificada especie humana que, tras unos pocos años de uso, los tira a la basura. Tal círculo vicioso no solo acaba con los recursos del Planeta, sino que su utilización también genera contaminación y una ingente cantidad de basura que va sustituyendo, poco a poco, a los bosques primigenios, los ríos, el aire y los mares, convirtiéndolos en inmensos vertederos.

consumismoAl mismo tiempo, la necesidad de alimentar a este número excesivo y creciente de humanos que se acumulan en enormes ciudades faltas por completo de alimentos , agua o medios de subsistencia, el sistema ha tenido que crear otras granjas para diversos seres vivos, que también son privados de su forma de vida ancestral, de la libertad de vivir al aire libre, de  su derecho a generar y criar a sus descendientes y pasan a ser meros objetos almacenados en esas granjas donde mueren hacinados, sucios, esclavos, donde se les retira a sus crías para que los humanos podamos ingerir la leche y todos ellos no pasan de simples objetos de los que se retira carne, leche, huevos, pieles, etc. destinados a alimentarnos.

La consecuencia de este hecho es que, caso cese, por la causa que sea, el aprovisionamiento artificial de las enormes masas que se acumulan en estas granjas/ciudades, sus habitantes enseguida se verían abocados a una lucha mortal para conseguir alimentos y agua, con el asesinato de miles de millones de individuos, los unos por los otros, para robarse la comida.

El caso es que el proceso, lejos de caminar hacia su agotamiento o funcionamiento sostenible, lo que hace es aumentar en intensidad y multiplicar el daño. Esto es el resultado de que, quienes producen esos “bienes de consumo” que luego transforman en dinero, siempre están en busca del “crecimiento económico”, es decir, que cada año que pasa, el volumen de recursos naturales transformados en objetos de consumo, su venta y eliminación una vez agotados, aumente constantemente.

Del funcionamiento de todo ello se encargan otras organizaciones creadas por los explotadores del Planeta, que se denominan FMI, Foro de Davos, Banco Mundial, etc.  quienes marcan las directrices a seguir a los diversos gobiernos de los países del mundo, en un proceso imparable que llevará, antes temprano que tarde, al agotamiento de los recursos, la contaminación del aire y del agua, el agotamiento de los peces que retiramos por millones de toneladas anualmente de todos los océanos, la desaparición de los seres vivos que aún viven libres y a los que estamos privando de un mínimos espacio para sobrevivir, cubriendo todo de cemento, asfalto, viviendas, etc.

pollosHoy una gallina, una vaca, o un cerdo, además de otros muchos seres vivos, han dejado de ser  animales pertenecientes a la diversidad biológica, que habitaban cierto tipo de medio natural, que se alimentaban de lo que por el suelo encuentran y que eventualmente eran cazados por los humanos de forma sostenible, pasando a ser unos seres totalmente modificados, incapaces de vivir por su cuenta, que carecen de espacios para ello, que viven los días justos y de forma artificial, encerrados en un espacio mínimo y en condiciones horribles, para ser sacrificados y comidos por los humanos en el más breve espacio de tiempo posible.

Paralelamente a ese hecho, también la especie humana, en su proliferación descontrolada e incitada por ese sistema hambriento de producir y crecer cada día más, va eliminando todos los espacios naturales, adaptándolos de forma artificial a la utilización de los mismos por el ser humano, asfaltando y cementando todo el Planeta e imposibilitando la existencia de los otros seres que allí vivían de forma natural. La desaparición total de la vida silvestre solo depende de la expansión, en más o menos tiempo, de la especie humana y la ocupación de los pocos reductos donde aún sobreviven unas pocas especies en países que aún están en proceso de asfaltando, tales como los menos desarrollados de África, Sudamérica, etc.

En resumen, los codiciosos individuos de la especie humana que explotan a sus semejantes y al resto de seres vivos, lejos de controlar el número de individuos humanos para que pudiéramos vivir con mayor riqueza cada uno, respetando el medio natural y consumiendo un mínimo de recursos, cegados por la ambición de tener cada día más, han llevado al mundo a la multiplicación descontrolada de individuos de nuestra especie, con la sola finalidad de hacernos consumir cada vez más recursos naturales, para crear un sinfín de artilugios cuya utilización contamina y envenena el mismo aire que respiramos y la naturaleza que nos ha permitido desarrollarnos como especie.

capitalismoLa codicia de esos explotadores, lejos de controlar el proceso, reducirlo o hacerlo sostenible, lo que hace es multiplicar más aún el número de individuos y el consiguiente consumo de recursos, para ganar cada vez más dinero. A fin de solucionar el problema de espacio para tantos individuos humanos y los objetos que consumimos, nos hemos visto obligados a vivir en grandes urbes, carentes por completo de medios de subsistencia, por lo cual, debemos ser provistos de todo lo necesario por proveedores que, caso fallen en algún momento, nos abocarían al exterminio de los unos por los otros para robarnos la comida y el agua. La alimentación de esta insostenible cantidad de humanos y el aprovisionamiento de las grandes urbes donde nos amontonamos, se hace a costa de miles de millones de seres vivos a los que obligamos a una vida miserable, inexistente como vida, a los que tenemos como objetos, esclavos sin otra función en la vida que no sea retirar de ellos carne, huevos, leche, etc. así como a consumir  todas las existencias del Planeta y eliminar cualquier vestigio de naturaleza, ocupándolas como hacemos para plantar alimentos o generar aún más dinero.

Un procedimiento imparable que está  a punto de ocasionar el envenenamiento del aire que respiramos, el agua que bebemos, la desaparición de la biodiversidad y la desaparición de la nociva, venenosa y codiciosa especie humana misma.