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Lucrando con necesidades básicas.

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stop privatiza16-11-2012 - (Gallego) El mensaje que nos llega de un vecino de Maside:

“Os informo que desde hoy, en Maside, existe una plataforma que recogerá firmas para intentar y desde luego informar a TODOS los vecinos de lo que el ayuntamiento pretende hacer al privatizar el servicio de suministro de agua potable y saneamiento”.

Respondemos:

Decidle al alcalde y demás concejales (del gobierno y de la oposición) que los negocios limpios deben poseer, al menos, dos cualidades:
La primera: Deben beneficiar a los vecinos.
La segunda: Se llevan a cabo con luz y taquígrafos, consultando con los vecinos.

Si la cosa se lleva a cabo a escondidas, sin debate, en secreto y acaba representando un perjuicio para los vecinos, puedes apostar que hubo algún tipo de deshonestidad.

Por cierto, que la privatización del sevicio de abastecimeinto de agua es uno de los que mas se presta a irregularidades (me remito a la experiencia), si además va de la mano de Auagest, yo lo miraría con lupa.

campsaLa corruptela de las privatizaciones, con graves resultados para ciudadanos, para la calidad del servicio, para los trabajadores, para los costes del servicio, etc. que empezaron con Telefónica, Campsa, Endesa, etc. a nivel estatal (Felipe y demás cuadrilla de políticos deshonestos que le siguieron) hace ya años que llegó también a los ayuntamientos (lo malo siempre se “pega”) con las privatizaciones de servicios municipales como el agua, basura, transporte, etc.

La privatización de los servicios públicos es una consecuencia lógica de la mercantilización de la sociedad, provocada por el capitalismo salvaje. Constituye un perversión en si misma ya que introduce el lucro, que aumenta sus costes, en unos servicios cuya función social es incompatible con esa variable ya que, por su propia finalidad, sus costes deben ser mínimos al objeto de facilitar su acceso al mayor segmento posible de la población, de hecho, incluso es admisible un servicio público subvencionado o deficitario al objeto que los ciudadanos de menor poder adquisitivo tengan acceso a él.

La privatización de estos servicios constituye un recorte mas de los derechos sociales y una actividad donde el capital depredador procura una fuente nueva de ganancias ahora a costa de las necesidades básicas de la población y perjudicando especialmente a las capas menos favorecidas de la sociedad con graves perjuicios para la mayoría  conforme hemos comprobado en todos los servicios públicos que se privatizaron, como telefonía, combustibles, electricidad, etc. En la actualidad el mismo peligro acecha a servicios tan esenciales como la sanidad o la educación.

Nunca un gobernante honesto podrá alegar razón alguna para tomar la iniciativa de privatizar un servicio público. A este punto se llega a causa de la codicia de grandes empresas que, en su afán insaciable de ganar cada vez más dinero, presionan sobre los poderes públicos, a los que va carcomiendo en forma de corrupción, hasta que consiguen que accedan a sus intereses, siempre en perjuicios de las poblaciones. El resultado final es la degradación y encarecimiento del servicio público causados por el afán de lucro de la concesionaria.

Dichos servicios, mientras que públicos, ningún dirigente político puede lucrarse de sus ingresos ni retirar beneficios del mismo. Situación que cambia radicalmente, como hemos visto, cuando esos dirigentes, que han privatizado dichos servicios, pasan a ser accionistas o miembros del consejo de administración, con sueldos escandalosos, de las empresas privadas a las que beneficiaron con las privatizaciones. Ello sin olvidar los pagos en efectivo con los que, en muchos casos, las concesionarias gratifican a los políticos que privatizan, a su favor y frecuentemente por precios irrisorios, un servicio público.

tabacaleraNi siquiera las cantidades que, en algunos casos, reciben las administraciones públicas a cambio de la privatización compensan, ni por asomo, los perjuicios en términos de puestos de trabajo de calidad, accesibilidad del servicio, calidad del mismo, costes para el ciudadano etc. ya que, como es evidente, la empresa que paga esas cantidades es con la obvia intención de recuperarlas con creces y ganar, además, mucho más dinero gestionando tal servicio.

Una vez en manos privadas, y al objeto de maximizar los beneficios, el servicio se deteriorará por falta de inversiones, los trabajadores tendrán empleos precarios para que la empresa gane también con la explotación laboral y los sueldos bajos, los consumidores verán como se encarece el servicio para que la empresa amortice inversiones y genere lucros, etc. esa degradación y encarecimiento entrará en un espiral perversa donde la empresa privada siempre tiende a obtener el máximo de lucro, a cobrar lo máximo y a invertir lo mínimo, con lo cual el aumento de precios no tendrá límite alguno y, obviamente, no serán los mismos políticos que le entregaron el servicio, de forma mas o menos honesta, quienes vayan a pedir responsabilidades o contención ante los abusos que cometa la empresa una vez privatizado el servicio.

A los actuales servicios citados de telefonía, electricidad, combustibles, etc., que antes eran públicos y ahora son privados, me remito, y cualquiera que recuerde la etapa anterior puede verificar el encarecimiento y degradación de los mismos tras su privatización, sin mencionar los miles de trabajadores que antes tenían empleos fijos y dignos y que hoy engrosan el paro  o tienen empleos precarios en una subcontrata.