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Denunciamos la eliminación de otros 54 perros

11-12-2009 - ( Gallego ) El pasado jueves día 10 hemos presentado, en los juzgados de O Carballiño, una denuncia, para que se investigue la muerte de más de 50 perros, concretamente 54 animales, entre el día 03 de marzo de 2009 y el día 01 de julio.

Lo hechos son de sobra conocidos ya que fueron denunciados públicamente en un anterior artículo publicado en esta misma página.
Hemos explicado en diversas ocasiones que la media de muertes en la perrera municipal, en la época en que voluntariamente atendíamos a los cuidados de los animales, higiene, tratamiento y alimentación, era de un perro cada diez días, por entonces la población era de casi 300 animales y no había jaulas vacías.


A partir de esta premisa y teniendo en cuenta que, después de la muerte masiva de casi la mitad de los perros allí recogidos - que fue denunciada por Amigos da Terra el día 03 de marzo - el número de perros que restaba era de aproximadamente unos 120 animales, así como el hecho de que se hallaban vacías la mitad de las jaulas, cualquier número de muertes que supere el de una cada diez días, es claramente injustificada y solo podemos atribuirla a un programa intencional y premeditado de eliminación de perros, con el agravante de que, según indican todas las investigaciones llevadas a cabo, no se contó para ello con el asesoramiento de ningún profesional veterinario, con lo cual, cabe deducir que las muertes fueron ocasionadas por métodos violentos e ilegales.


Este razonamiento es obvio, no solo por el escaso número de animales que cuidar, como por la reducción de los conflictos derivados de cualquier posible hacinamiento así como por la disponibilidad de espacio para separar animales en función de cualquier tipo de problemática.
Si con casi 300 perros esa era la media de muertes, es inaceptable que ahora estén “muriendo” una media de un perro cada 2 días. Es decir, 5 veces más de lo normal, cuando las anteriores circunstancias de hacinamiento y falta de espacio propiciaban que hubiera más conflictos.


Conflictos, no lo olvidemos, que venían ocasionados por la falta de alimentación adecuada de los animales quienes, en determinadas circunstancias, pasaban hasta cuatro días sin comer en el caso de que hubiera un puente o un festivo entre semana. Como norma, los fines de semana, desde el viernes por la tarde hasta el lunes por la tarde, no se les alimentaba y en el verano no eran raras las ocasiones en que se quedaban sin agua para beber.


Esas eran las condiciones de vida de los perros en la perrera municipal de O Carballiño entre los años 2006 y 2009.


En la denuncia presentada por Amigos da Terra,así como de las investigaciones llevadas a cabo para aclarar la muerte y enterramiento en una fosa común de docenas de perros entre enero y marzo de 2009, se supo que existían pruebas que fueron negadas a la Guardia Civil y que hubo que reclamar por medio de una diligencia judicial.


Aun se desconoce si dichas pruebas fueron remitidas de acuerdo con lo solicitado y parece que han dormido algún tipo de sueño de los justos, perdidas en cualquier cajón desde el mes de junio, sin que las partes hayan podido siquiera comprobar su idoneidad. Algo totalmente incomprensible.
Es el presente caso, existen documentos oficiales, albaranes de recogida y facturas, que prueban fehacientemente que el número de animales “supuestamente” sacrificados, en el período comprendido entre el 3 de marzo y el 01 de julio, asciende a 54 perros.


Lo más sorprendente del presente caso es que, el día 11 de marzo y 8 días después de la denuncia anterior, así como de la investigación abierta por el SEPRONA y de la inspección realizada en el local, cuando se destaparon innumerables irregularidades, el número de cadáveres depositados en la cámara frigorífica, que para entonces ya funcionaba, era nada más y nada menos que de 9, es decir, después de lo ocurrido 8 días antes se siguieron eliminando animales a razón de uno al día.


Tal tipo de atrevimiento, desprecio a las denuncias realizadas, a las fuerzas de seguridad y a la justicia, pensamos que debe ser motivo de una cuidadosa investigación judicial, al margen de la que se está llevando a cabo, ya que se trata de un nuevo supuesto delito de maltrato animal con resultado de muerte, con el agravante de que podría tratarse de una reincidencia o de un delito continuado.


Tenemos esperanzas de que la justicia, llegado el día, dirá.