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En Piñeiro (Rois) no mataron nada.

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22-01-2011 - (Gallego) El madrugón fue saludable, salimos de Ourense a las 06 de la madrugada, habíamos quedado con José Carlos, de Protectora Moura, en Padrón y así se hizo. Puntualidad de ambas partes.
A las 08:45 ya teníamos localizadas a dos cuadrillas de “deportistas”. La primera nos salió al paso a 7 kilómetros de Rois, a la segunda la vimos despachando sus buenos bocadillos al lado de la carretera. Era obvio que no nos esperaban. (Galería de fotos).

Como seriedad es seriedad, ignoramos a los que “desayunaban” y continuamos con los que ya habíamos “adoptado”. Le pasamos el aviso a José Carlos para que se hiciera cargo de los segundos.

Como siempre, a los que tanto disfrutan cazando, no les gusta nada que les “cacen”. En realidad les sienta como un tiro, menos mal que a ellos nadie les dispara. Se pondrían como fieras.

Lo primero que intentaron, al percatarse de nuestra presencia, fue "idear" un "astuto" plan para despistarnos. Pasaron para delante de la fila a los coches que llevaban remolque y quedó de último (justo delante de nosotros) uno que transportaba solo “tiradores”. Ya conocemos la táctica: los que van delante se distancian y desaparecen, mientras los que van delante de nosotros nos frenan la marcha para que no podamos seguirlos. Adelantar, imposible debido a las estrechas pistas que existen por estos lugarejos. Tampoco era el caso de arriesgar, de manera que nos limitamos a seguirlos y aguardar acontecimientos.

La primera "argucia" que intentaron fue que les siguiéramos por una pista de tierra, encharcada de agua y fango, seguramente con la intención de que nos quedáramos atascados en el barro. Obviamos la provocación y nos colocamos delante de la entrada esperando a que dieran media vuelta, ya que la trampa era demasiado obvia y además era evidente que, por ese camino, no iban a lugar alguno. Dicho y hecho, regresaron de inmediato al comprobar que nos quedábamos en la entrada esperando por ellos.

El segundo intento fue justo en ese momento, cuando volvieron sobre sus pasos tras comprobar que no “picábamos”. Salieron de la pista circulando por un prado que estaba detrás de nuestro vehículo, de manera que para seguirlos deberíamos maniobrar y dar la vuelta. También les falló porque habíamos tenido la precaución de arrimar bien el coche de manera que salimos a la primera, sin necesidad de maniobra.

El tercer intento fue entrar en otra pista, también sin asfaltar, que para nosotros era obvio que no se trataba de la pista "buena". En su elemental razonamiento olvidaron que entraban en una pista que estaba muy atrás del lugar donde se habían separado de los demás vehículos, de manera que nos hallábamos mucho antes de la zona donde ellos deberían cazar. De nuevo aparcamos el coche en la convicción de que volverían ya que, por la acentuada pendiente hasta el río cercano que acabábamos de cruzar, era obvio que no contaban con ningún otro puente por el que pudieran regresar a su zona.

Efectivamente, no se pasaron ni cinco minutos cuando los vimos asomar por una pista casi paralela a la de entrada y enseguida dar marcha atrás intentando que no los viéramos. Vano intento, ahora ya sabíamos con certeza que tenían que regresar al punto donde se habían separado de los demás y allí tendrían que volver, de manera que subimos hasta lo alto de la otra orilla, donde se divisaban ambos márgenes así como toda la carretera y las desviaciones.

Al poco rato los vemos que bajaban por la ladera opuesta (por donde nosotros habíamos venido) pero, antes de llegar al puente y cruzar el río, nos vieron en lo alto, de manera que se vieron obligados a dar la vuelta una vez más, para no delatar a sus “compinches”, en el caso de que se dirigieran a su encuentro.

Para que no aprendan gratis, no vamos a contar como conseguimos localizarlos y aguarles la fiesta, solo dejamos constancia de los “hábiles trucos” que utilizan para intentar despistar, al objeto de que, en el futuro, pueda ser útil a otros. El caso fue que nos encontramos todos en buena armonía en el fondo del valle, al lado del río, nosotros satisfechos del resultado y ellos, a estas alturas, ya convencidos de que ese día no les sonreía la suerte. Así fue, tanto con el intento de despistarnos como en el de matar zorros.

Aún tuvimos tiempo de juntarnos con el grupo de José Carlos que “acompañaba”, desde lejos y circulando por las zonas de seguridad, a los de la segunda cuadrilla.

Resultado, numerosas fotos de los escopeteros violando las zonas de seguridad, intentando cazar en las pisas asfaltadas y al lado de las carreteras, fieles a su ya tradicional constumbre (de malos cazadores) de que no consiguen cazar nada si no es violando la ley.

Tampoco eran muy esforzados estos “deportistas”, se desplazaron en coche a todos los lugares y tampoco se alejaron nada de las carreteras. Como se puede ver en todas las fotos, siempre están a menos de 20 metros de la zona de seguridad, cuando la distancia legal son 50 metros y cazar de espaldas a la carretera.

Lo único que consiguieron en su frustración, fue molestar por dos veces a la Guardia Civil, por cierto que muy amables y corteses los agentes del instituto armado, quienes personados en el lugar nos identificaron y, tras comprobar que circulábamos por donde tenemos todo el derecho (y a los cazadores les está prohibido) regresaron a sus asuntos.

Lamentar que no hubieran aparecido de improviso cuando los escopeteros circulaban por la carretera con sus armas cargadas – aunque todo se andará - o cuando un “oriundo” del lugar, de los que, al parecer, ahora “contrata” la federación para granjearse el apoyo de los “lugareños” y para que guíe a los “deportistas”, de manera que no se pierdan en tierras que desconocen, se nos acercó a la ventanilla para contarnos aquél famoso cuento de los “c-j-n-s” que tiene y de lo valiente que es.

Uno de esos a los que nunca le han contado aquella historia de “ir por lana y salir trasquilado”, que es lo que suele acontecer, antes o después, con este tipo de “solucionador” de desaguisados en el momento en que se encuentre con otro de su “estilo”.

Fue identificado por la Guardia Civil y estamos ponderando la posibilidad de presentar la correspondiente denuncia por amenazas.

Tampoco faltaron los ya tradicionales disparos al aire que estos hombretones piensan que solo ellos tienen el "temple" suficiente para escuchar estoicamente y que los "ecologetas" vamos a salir corriendo en cuanto los efectúen. Lo típico de quien dedica poco tiempo a la cultura.

Por cierto, tampoco cazaron nada.


A las 13:30 y según lo convocado, concentración delante del ayuntamiento de Rois, donde habíamos quedado con el resto de la “peña” y aunque se consideró la hipótesis de acercarnos a Aguasanta, que era el lugar donde tenían marcada la “paparota”, al final descartamos la idea y nos fuimos a comer.
Ya habíamos cumplido con creces y el próximo sábado es el campeonato nacional.

También aprovechamos para avisar que será en Ponte Caldelas y hay concentración después de las 13:00 hs. delante del ayuntamiento. A los que quieran madrugar, ya saben, llamar y quedar.
(Las fotos buenas que nos mandaron: en Facebook . En éstas pinchar para ampliar).