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Nuevas talas arbitrarias y retirada de valiosa madera.

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25-01-2012 - (Gallego) Hoy hemos visto como la “moda” de cortar árboles centenarios a los lados de las carreteras se va extendiendo.Y nos preguntamos los motivos, o los intereses, de algo que hace décadas no se producía, ya que por motivos de seguridad, prevención de incendios o interés común, todo indica que existen serias dudas de que se haga.

Vea la galería en éste enlace: (PINCHE)

Lo consideramos sin justificación, ya que, si no molestaron durante muchas décadas, no deberían hacerlo ahora.

Inexplicable, ya que la verdadera maleza, y la basura, las han dejado donde estaban, y eso si que es peligroso, molesto y antiestético, aparte de insalubre.

Arbitrario, ya que a veces, de tres árboles juntos, se deja uno o dos y se tala el tercero apenas.

Intempestivo, ya que, habiendo entrado en servicio la autopista (y autovía) Ourense Santiago, es fácil deducir, y observar, que el tráfico en ésta carretera ha disminuido sensiblemente; razón por la cual parece lógico preguntarse a que viene ahora tanta ¿precaución?, o lo que sea, ya que los motivos se nos antojan insondables.

Contraproducente, ya que, como apuntábamos en el caso de Listanco, estas talas facilitan el crecimiento de maleza, lo que incrementa a su vez el riesgo de incendio, desaparecen frondosas que detienen los fuegos y facilitan el crecimiento de una barrera vegetal que impide ver animales a punto de invadir la calzada o que éstos vean al vehículo que se acerca.

Como parece ser que la moda parece imparable, contagiosa y, por los motivos que sea, cuenta con numerosos adeptos, hemos remitido sendos escritos a las delegaciones de fomento, tanto a la de Ourense para el caso de la tala en Listanco, como a la de Pontevedra para el caso de la divisa entre A Estrada y Silleda.

En los mismos, no solo preguntamos por los procelosos motivos que ha llevado a tomar tales medidas, bien sea al servicio de carreteras, bien sea a la empresa adjudicataria, en éste caso SERCAF (o SERTAF), como también el destino dado a la valiosa madera y leña retirada de esos lugares y, en algunas ocasiones, de fincas privadas.

También se pregunta si se avisó a los propietarios de las fincas para que recogieran esa madera que, a nuestro juicio, tiene un considerable valor económico en el mercado.

Esperaremos, ansiosamente, la respuesta que explique tan impenetrable misterio.