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Telma

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Telma y Alf01-01-2013 - (Gallego) Telma fue uno de esos seres mágicos que, con mucha suerte, nos podemos encontrar raras veces a lo largo de nuestra vida. Por su ternura, su sorprendente capacidad de comunicarse con los humanos, su sociabilidad con el resto de animales de la casa y, lamentablemente, por lo efímero de su convivencia, nunca será olvidada. Quienes han tenido esa experiencia conocen el placer de haberlos conocido y el dolor de perderlos de forma inesperada, y siempre prematura.

Hoy, tras casi un mes sin noticias suyas, la damos por desaparecida. Sabíamos que había optado por la vida libre, por pasar noches en el monte, por aparecer de repente en un camino y acompañarnos a nosotros y a los perros en el paseo diario. Unas veces aprovechaba para regresar a casa y pasar unos días en familia y otras se entretenía durante el paseo y allí se quedaba.

Tenemos a nuestro cargo casi otra docena de gatos y gatas que optaron por la vida segura y cómoda de los pajares vacíos al lado de casa y la comida abundante y segura en la ventana de nuestra cocina. Llevan años haciéndonos compañía. Telma no, Telma optó por compatibilizar las largas siestas de días enteros en nuestra cama con la incerteza de dos o tres días seguidos en el monte.

Lia y telmaEn esos días caseros tanto jugaba a pelearse con los perros, como acompañaba a un vecino mientras podaba las cepas, o al albañil que reparaba el tejado, haciéndoles y recibiendo compañía, se subía al regazo de alguien y allí dormitaba al calor de los humanos de los cuales ella se sentía parte por haber sido criada por nosotros y no conocer otro tipo de padres o cuidadores. Sus siestas al calor de alguno de los perros de la casa eran notables desde el mismo día en que llegó a casa.

Cuando decidía regresar al hogar, de madrugada, acuciada por la lluvia o por una helada, apenas comía unos granos de pienso y enseguida se presentaba en el dormitorio, se subía a uno de nosotros y esperaba a que levantáramos las mantas para introducirse al calor de la cama.

Bajo esas mismas mantas pasó semanas intentando agarrarse desesperadamente a la vida después de que la hallamos a los pocos días de haber nacido, casi muerta, con la temperatura corporal muy por debajo de loTelma Pipoy telmanormal, extenuada de clamar alimento y calor por medio de su insistente  gemido, ya casi apagado a causa de la debilidad, entre unas piedras, a pocos metros del resto de la camada y apartada por su madre junto con otro hermano, a los que, por falta de alimento para toda la camada, o por alguna razón que se nos escapa y que solo ella debe saber, los había elegido para dejarlos morir.
 
El último día en que Telma se nos apareció en el monte se dejó apresar por el cogote, como siempre, por parte del perro Berny y nos acompañó la mitad del paseo, fue el 5 de diciembre. Incluso vino unas docenas de metros en brazos y creíamos que ese día había optado por regresar a casa junto con los perros. Finalmente decidió bajarse para atender a algo que le llamó la atención y allí se quedó.

La esperamos cuando empezó a llover, pues era seguro que ante ese meteoro o incluso cuando helaba, enseguida telma pequellamaría a la puerta como era su costumbre.

Pasaron varios días durante lo cuales la llamábamos al pasar, junto con los perros, por su “territorio” en el monte con la esperanza de que fuera una ”escapada” más de las suyas, tal vez un poco más prolongada que de costumbre, pero ya con la inquietud de que pasaba algo raro y no era normal tanta demora.

Casi un mes después desde la última vez en que nos acompañó pensamos que la mejor manera de asumir la situación es darla por perdida y cesar en esta espera inútil, en continuar llamándola por las noches desde el balcón o pensar que está retenida en alguna casa. Nunca demoró tanto su ausencia. Posiblemente un zorro, un ave rapaz o el disparo de algún cazador, se aliaron a su completa confianza en el ser humano y en los demás seres vivos, para ponérselo fácil al depredador.

Ya es la segunda vez que nos ocurre, antes sucedió con el cuervo que recogimos caído de un nido, Atila, que convivía con los perros pero, cuando empezamos a darle libertad, alguna vez nos lo encontramos por la mañana, en la finca, con la sorpresa de que había pernoctado en el suelo. Su confianza, su docilidad y la mansedumbre con que fue criado, le despojaron de sus defensas, de tal forma que un buen día también desapareció.
 
atila y panchoLa lección que aprendimos con ambos acontecimientos es que, a menos que sea inevitable, no es recomendable fomentar este tipo de convivencia entre especies.

Hoy después de tantos días de lluvia y de algunas heladas, damos por seguro que no va a regresar. Nunca demoró tanto sin dar señales de vida, así que algo le sucedió en esa vida libre y feliz, pero incierta, por la que optó cuando mezcló su mansedumbre con el riesgo de vivir en completa libertad.

Fueron dos años que ahora se nos antojan escasos pero que, volviendo la vista atrás, nos compensan con un recuerdo imborrable y momentos como los que tenemos el placer de  compartir con todos vosotros. Ojalá que, junto con “Chispita”, que también senos fue este año, disfruten ahora de su bondad y grandeza en algún lugar destinado a los seres  nobles y buenos que nos rodean y que muchos humanos, para su desgracia, no saben apreciar.

 

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telma y pili                                                                                                     telma y perros            

 

Telma 1                                                                                              Telma y lia 47

 

Telma y peros 6                                                                                           Telma bebe 5

 

 

 

 

                                                                                                                                          Lia e telma 1

Telma bebé